11 dic. 2011

agua de beber.....di ba dum da...

La Presidente CFK inició ayer su segundo mandato en una situación internacional cuya gravedad es imposible exagerar, con Europa ciñéndose el cinturón alemán de castidad presupuestaria y Estados Unidos a los sacudones por el tironeo entre el Presidente demócrata y el Congreso republicano. El acuerdo firmado en Bruselas bajo supervisión del Fondo Monetario Internacional redujo de 3 a 0,5 por ciento el déficit presupuestario estructural admisible y reclamó que cada país le asigne rango constitucional, sometió a los países con déficit a la supervisión de la Comisión y del Consejo Europeo y suprimió la regla del consenso por otra de mayoría de 85 por ciento de los votos para adoptar decisiones de urgencia. Es decir, dos, tres, muchas Grecias, con el conocido círculo vicioso de ajuste, recesión y crisis social, de impredecibles consecuencias políticas. Esto tendrá repercusiones atenuadas pero nunca insignificantes sobre los principales socios comerciales de la Argentina, en Asia y Sudamérica, cuyos remezones se sentirán aquí, como ya ocurrió en 2009. El desafío, renovado y acrecido ahora, es la defensa de la producción y el empleo, con medidas contracíclicas que preserven el mercado interno. No será una novedad, porque eso es lo que hicieron los dos gobiernos kirchneristas con consecuencias apreciables y en ese sentido apuntan las designaciones anunciadas por Cristina, que muestran continuidad política y rejuvenecimiento del personal. Juan Manuel Abal Medina, de 43 años, es el jefe de gabinete más joven desde que se creó el cargo, y Hernán Lorenzino, con 39, sólo fue superado entre los ministros de Economía por el malogrado Martín Lousteau. La complementación de Lorenzino con el viceministro Axel Kicillof repite el esquema que antes compusieron Amado Boudou y Roberto Fele-tti. Estas designaciones sintonizan con el acceso al Congreso Nacional y las legislaturas provinciales de militantes juveniles dispuestos a cruzar el puente entre generaciones tendido por Cristina. A ello hay que sumar la confirmación de Julio De Vido, Mercedes Marcó del Pont, Carlos Tomada, Débora Giorgi, Diego Bossio y Guillermo Moreno, para apreciar que no hay motivos para esperar cambios de fondo. El desendeudamiento, la acumulación de reservas, la intervención en el mercado cambiario y la regulación de los flujos de capitales de corto plazo, redundaron en una recuperación de soberanía y permitieron que la Argentina fuera el único país de América Latina que a partir de 2003 redujo la participación de productos primarios en sus exportaciones y aumentó la de manufacturas industriales. Desde la ruptura de la convertibilidad el complejo agroalimentario se expandió a una tasa anual acumulativa del 5,1% mientras el conjunto de la economía creció el 8,5% anual. Este crecimiento fue liderado por la industria manufacturera que creció a un 9,4% anual y dentro de ella las ramas que no pertenecen al complejo agroalimentario el 10,8%. Esto permitió reducir en forma drástica la desocupación y mejorar en forma significativa la participación de los trabajadores en el ingreso.(aqui la nota completa)

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