25 ago. 2013

EL AROMO



Hay un aromo nacido
En la grieta de una piedra.
Parece que la rompió
Pa’ salir de adentro de ella.

Está en un alto pelao
No tiene ni un yuyo cerca
Viéndolo solo y florido
Tuíto el monte lo envidea.

Lo miran a la distancia
Árboles y enredaderas,
Diciéndose con rencor
¡Pa’ uno solo, cuánta tierra!

En oro le ofrece al sol
Pagar la luz que le presta
Y como tiene de más,
Puñao por el suelo siembra.

Salud, plata y alegría
Tuíto al aromo le suebra
Asegún ven los demás
Desde el lugar que lo observan.

Pero hay que dir y fijarse
Cómo lo estruja la piedra,
Fijarse que es un martirio
La vida que le envidean.

En ese rajón el árbol
Nació por su mala estrella,
Y en vez de morirse triste
Se hace flores de sus penas.

Como no tiene reparo
Todos los vientos le pegan,
Las heladas lo castigan,
L’agua pasa y no se queda.

Ansina vive el aromo
Sin que ninguno lo sepa
Con su poquito de orgullo
Porque justo es que lo tenga.

Pero con l’alma tan linda
Que no le brota una queja
Que no teniendo alegrías
Se hace flores de sus penas.
Eso habrían de envidiarle
Los otros si lo supieran.

Pero con ‘l alma tan linda
Que no le brota una queja,
Que no teniendo alegrías
Se hace flores de sus penas.
 

13 ene. 2013

un prologo del Inspector de feria de pollos, gallinas y conejos...

 


A lo largo del tiempo, nuestra memoria va formando una biblioteca dispar, hecha de libros, o de páginas, cuya lectura fue una dicha para nosotros y que nos gustaría compartir. Los textos de esa íntima biblioteca no son forzosamente famosos. La razón es clara. Los profesores, que son quienes dispensan la fama, se interesan menos en la belleza que en los vaivenes y en las fechas de la literatura y en el prolijo análisis de libros que se han escrito para ese análisis, no para el goce del lector.
La serie que prologo y que ya entreveo quiere dar ese goce. No elegiré los títulos en función de mis hábitos literarios, de una determinada tradición, de una determinada escuela, de tal país o de tal época. Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer. No se si soy un buen escritor; creo ser un excelente lector o, en todo caso, un sensible y agradecido lector. Deseo que esta biblioteca sea tan diversa como la no saciada curiosidad que me ha inducido, y sigue induciéndome, a la exploración de tantos lenguajes y de tantas literaturas. Se que la novela no es menos artificial que la alegoría o la opera, pero incluiré novelas porque también ellas entraron en mi vida. Esta serie de libros heterogéneos es, lo repito, una biblioteca de preferencias.
….hemos errado por el globo de la tierra y del agua. Hemos llegado a Texas y al Japon, a Ginebra, a Tebas, y, ahora, para juntar los textos que fueron esenciales para nosotros, recorremos las galerías y los palacios de la memoria, como San Agustin escribió.
Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. La rosa es sin porque, dijo Angelus Silesius; siglos después, Whistler declararía: El arte sucede. Ojala seas el lector que este libro aguardaba.

(Prologo de J.L.Borges al libro “Los mitos griegos” de Robert Graves 1985)

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